jueves, 9 de abril de 2009

LUNA LLENA

(click en la imagen para mayor resolución)

Día: Miércoles
Hora: 23
Observatorio: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; México
Altura: 520 msnm
Objeto: Luna y constelación de Virgo y Boyero
Tiempo de observación: 45 minutos
Equipo: Computadora (programa Stellarium versión 0.9.1 para LINUX, como apoyo de mapa estelar), Binoculares MIZAR 12-45 (potencias) X 70 mm (diámetro del lente objetivo), Cámara digital SONY Cyber-Shot

Comentarios: Luego de haber checado el estado del tiempo y comprobar durante el transcurso del día el pronóstico de un cielo despejado, decidí adelantar mí observación. Cargué con mi equipo hasta el techo, sin avisarle a nadie y sí, ahi estaba, brillante, a pesar de la densa atmósfera, la cual entorpecía mi segundo propósito: observar la mayor cantidad de constelaciones. Al menos la Luna estaba al alcance.

Acostado, mirando al sureste, preparé los binoculares y apunté. La descubrí hermosa, flotando espectacular. Cambié gradualmente de 12 a 45 potencias, logrando ver detalles que sólo en fotos y animaciones de otros había conocido. Dirigí un poco más al Este el aparato, y hallé una estrella de color azul, que a simple vista no se distinguía tanto. Encendí la pantalla y felizmente encontré esa estrella azul , que es parte de las 12 que componen la constelación de Virgo, su nombre: Spica, con una distancia de 262.18 años luz. Si había logrado ver una estrella, bien podría observar algunas más. Ubiqué en el mapa estelar a Arcturus, luego, con los binoculares, la hallé más al norte. Es una estrella brillante, parte de las 8 restantes que forman la constelación Boyero, desconocida para mí, con una distancia de 36.71 años luz . Giré en la misma línea hacia el sur, hallando a Saturno, que se destacaba entre la densa atmósfera. Busqué sin exito en las demás direcciones y sólo hallé pequeñas estrellas casi imperceptibles. Esto me llevó a pensar que en un futuro tendré que cambiar de observatorio. Ahora, con mi techo, basta para observar mi objetivo principal: La Luna.


(click en la imagen)

Preparé la cámara y capturé 18 fotografías. Cada una de ellas con la mayor precisión que me fue posible, porque en el transcurso de mi observación, una turba de furiosos zancudos me tuvo en jaque, poniendo a prueba mi determinación. Dí por concluido mi ejercicio conectando la cámara a la computadora para descargar mi red estelar. La foto que logré, estoy seguro dejaría satisfecho al Capitán Jack, debido a mis recursos y las condiciones atmosféricas. Considero que esta noche he logrado avanzar en gran medida mi redescubrimiento de la Luna. Debo antes consultar una última cosa en el mundo antiguo. Debo decidir, en próximas fechas, mi siguiente objetivo en esta ruta estelar.


3 comentarios:

  1. Sipis... anoche estaba así de linda!!!


    Saludos!!

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  2. No te he contado que esa afición que ahora tenés vos, yo la tuve hace muchos años... desde quizá unos 10 años hasta los 19, cuando dejé mi casa y con ello las condiciones adecuadas para pasarme las horas de la noche observando las estrellas, claro que en ese tiempo ni tenía yo cámara ni programas como el stelarius o como se llame; y me la pasaba descubriendo constelaciones y bautizándolas como a mi se me ocurría jeje. ¡qué recuerdos! ¡quiéro una escalera!!!!

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  3. Querida Tonalli:

    Creo que esta afición la tuvimos todos en la infancia, en el blog de otro yo cuento una historia de eclipses y el barrio donde crecí, titulada La ciudad idiota, y es eso, apenas uno se despega de su terruño, los ojos se vuelven ciegos.
    En lo de nombrar distinto a las constelaciones, por ejemplo, donde yo crecí, a las estrellas que forman el Cinturón de Orión, la llaman Tres Marías.
    La idea es que no dejes de ver al cielo. Ya quisera yo tener un cielo despejadísimo, pero a la ciudad idiota eso no le importa.

    10-4.

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